Iluminación

La incidencia de la luz en intérpretes, decorados y objetos del profílmico crea una determinada atmósfera dramática y dirige la mirada del espectador, a la vez que dota de relieve, profundidad y contraste a la escenografía y los elementos que la pueblan.

La iluminación ofrece un gran abanico de posibilidades en tanto en cuanto es un potente recurso expresivo. Así, por ejemplo el contraluz puede ser utilizado para marcar la silueta del personaje oscureciendo sus matices.

La iluminación en clave alta utiliza luces de relleno y contraluces para disimular el contraste entre las zonas más y menos iluminadas, y predomina en el cine clásico debido a su naturalismo.

En esta escena de Casablanca (Michael Curtiz, 1943), paradigma de cine clásico, la iluminación trabaja la neutralidad para conseguir la habitabilidad que el Modo de Representación Institucional persigue. A la luz que desprenden las pomposas lámparas de las mesas se le añade luz de relleno. De este modo se consigue el bajo contraste que naturaliza y dota de realismo a la escena, así como el brillo que envuelve a la protagonista Ilsa, enfatizado por las joyas que lleva. Y es que la iluminación no sólo permite leer la composición de la escena, sino caracterizar los personajes e incluso los géneros.

En cambio, la iluminación en clave baja acentúa el contraste entre las luces y las sombras y suele ser utilizada en el cine de terror o cine negro. Un ejemplo de ello podría ser el siguiente de Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944).

La iluminación expresionista en esta escena de Ciudadano Kane (Cittizen Kane, Orson Welles, 1941) adquiere un potente valor expresivo. La iluminación tenebrosa es construida por un hilo de luz que entra por la ventana, queda manchada por el humo de cigarrillos y es contrastada por el haz del proyector. Así se compone visualmente el ambiente sobre el que se propone como una interrogación la palabra Rosebud que el magnate Charles Foster Kane pronunció antes de morir. Las sombras impiden vislumbrar los rostros de los periodistas que alcahuetean sobre la figura de éste tras ver un documental que resume su vida. Este recurso anula la identidad de los periodistas precisamente para enfocar el interés sobre la identidad del magnate, eje del relato. Pero, sobre todo, anota que es la palabra Rosebud el oscuro enigma del film, el tropiezo de esa identidad.

En el mediometraje experimental Fuego en Castilla (1958-1960), parte del Tríptico elemental de España, José Val del Omar provoca la incidencia de la luz sobre la imaginería barroca castellana hasta el punto de simular su movimiento. Para ello combina los espasmos lumínicos con otros recursos como movimientos de cámara que dotan a las esculturas religiosas de un carácter siniestro y patético a la par que amenazante.

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